Marcos Carrasco, dibujante e ilustrador en la industria cinematográfica, nos habla del proceso creativo y la visualización en el mundo del cine al servicio del realizador. Antes de que Marcos Carrasco nos empiece a contar sobre su proceso creativo, nos habla de él


Para empezar, nos gustaría que te presentaras y nos dijeras quien eres.

Soy artista plástico con formación en la Facultad de Bellas Artes de Madrid (especialidad Pintura), con cursos de doctorado e ilustración digital realizado en Telson Madrid. Fui profesor de Dirección de Arte en publicidad en I.A.D.E. Madrid y desde 1977 realizo exposiciones de arte plástico en EEUU, Chicago, Miami… en Europa en las ciudades de Bruselas, La Haya, Pisa… y en el territorio nacional expongo habitualmente en galerías y ferias de arte internacionales de diversas ciudades.
Mucho antes de todo esto, en la llamada «Movida madrileña»  en 1975 ya dibujaba cómics para editoriales de Barcelona y Madrid. Este gusto por la viñeta se ha perpetuado hasta hoy.


¿Porque decidiste trabajar en este sector?
¿Es vocacional o un día quisiste probar y te gustó?

La publicidad siempre me ha atraído, pues la consideré como el Formula 1 de las posibilidades en diversas disciplinas artísticas todas a la vez en un mismo anuncio.
Es vocacional. Me encantó desde un principio la tecnología aplicada a los recursos artísticos tradicionales, pintura, dibujo…

Cuéntanos brevemente cuáles son tus funciones como dibujante e ilustrador

Fundamentalmente el realizador o creativo tiene un puzzle de su idea disperso en la cabeza . Sabe lo que quiere pero no está de una forma concreta. Mi cometido es plasmar su idea gráficamente en viñetas reorganizando su creatividad ayudándole y aportando recursos de realización. Por tanto esa «Música» inasible que suena en su cabeza yo la convierto en la partitura de un Story o Shooting board para que vea todo el equipo de rodaje, la agencia o el cliente…


Cuéntanos cual es tu meta final en el sector.

Sencillamente hacerlo mejor cada día y que quien me lo encarga quede satisfecho con creces, llegando, si se puede a la excelencia, la cual conlleva a que el creativo o realizador quiera contar conmigo en lo sucesivo. La satisfacción de haber aportado muchas cosas al proyecto es no solo una meta sino un proceso.


En toda producción audiovisual existen tres fases: preproducción, producción y postproducción.
¿Qué proceso os gusta más? ¿Por que?

Yo me encuentro ubicado siempre en la preproducción. Mi trabajo siempre está entre el guión escrito de la agencia, el tratamiento del realizador y la película ya terminada. La preproducción es el germen de la creatividad, y sin duda ese proceso de modificación, resolución de problemas sobre la marcha, para llegar a la ejecución es el que más me gusta.


¿Algún consejo para las personas que quieran empezar en este sector y en concreto en tu rama?

Dibujar a diario, y no esporádicamente, unos minutos todos los días hará que, al igual que un gimnasio, nuestro músculo y habilidad creativa aumente considerablemente. Estudiar la teoría del lenguaje cinematográfico, ver películas, asistir a exposiciones, hacer cursos presenciales o bien on line…




El proceso creativo

Una vez sabemos quien es Marcos Carrasco, nos habla del proceso creativo y la visualización en el mundo del cine al servicio del creativo o realizador
Hoy en día, cuando partimos de un guión cinematográfico, es difícil que los integrantes del equipo técnico de una producción sepan visualizar en su cabeza el planteamiento del director en cuanto a que vamos a ver en el plano, valor de plano, incluso el movimiento de cámara o de los actores.

Esto último se soluciona notablemente con la labor de un buen ilustrador, que sepa visualizar. Plasmar incluso las tomas con el objetivo adecuado de la cámara, la velocidad de la secuencia, el uso de cámara car, grúas, steady cam, la perspectiva, por medio de flechas de movimiento que el ilustrador indica en las viñetas todo esa idea se transmite mucho mejor al equipo de rodaje y a los actores.

Antiguamente, el director, una vez se desglosaba su guión, hacia unos pequeños dibujos que trasmitía al productor y ayudante de dirección para planificar las jornadas de trabajo.
Con el paso del tiempo, y debido a una especialización pronunciada de cada componente del equipo, el director suele delegar para ello en un dibujante con conocimiento exhaustivo del lenguaje cinematográfico.

En mi caso son más de 34 años trabajado en publicidad, empezando en agencia como director de arte en 1986 en la multinacional Grey Madrid, para pasar a freelance y ocuparme de plasmar spots de TV de agencias y productoras.
Mi trabajo debe ser muy rápido y con oficio, desde 1998, por tanto incorporo recursos digitales para trabajar (pen-box, Wacom con lápiz digital sensible, tablet como el Ipad Pro, etc) utilizando aplicaciones que contengan diversas capas o planos que se puedan mover, con el objetivo de afrontar posibles cambios y correcciones de última hora solicitados por el director. Todo ello de una manera rápida y certera.
Hoy en día, existe la figura mejorada del dibujante, y se han creado muchos puestos de trabajo con grandes artistas que nos ilustran en el papel, las ideas del director.

El artista plástico, el dibujante, o el ilustrador, es el visualizador por excelencia. Debido a mi formación en Bellas Artes, como es mi caso, estoy acostumbrado a que nada más se me cuente una situación, un proyecto, una acción… enseguida aparece en mi mente. La técnica para plasmarlo, la destreza y la eficacia, llegan con el paso del tiempo y la experimentación. Disfruto enormemente con ello.

Con una fotografía de la localización, y las indicaciones del director, el artista plástico, el dibujante, o el ilustrador, genera el shooting board para que el resto del equipo técnico pueda visualizar la escena al completo. En ese dibujo, a blanco y negro o en color, se pueden ver personajes, mobiliario y tamaño de plano, incluso en algunos casos, intención de luz y movimientos de cámara.

C
onsidero el shooting board una pieza artística en sí misma, vinculada con el cómic, una disciplina que nos permite imaginar, antes de mover ni una sola cámara, ni personajes, ni pagar derechos, ni pedir permisos de rodaje, ni desplazamientos a sitios insólitos. Esa es su magia, hacernos evocar el resultado final de una historia bien rodada, en unas simples, pero deliciosas viñetas plasmadas en un papel.


Primera reunión con el Director

Es donde me cuentan el proyecto. Antes he leído el guión y he estudiado el tratamiento y las localizaciones, donde el realizador vierte su intención. A veces el realizador está muy lejos, en otra ciudad, en otro país. En ese caso la entrevista es por Skype, compartiendo pantallas, enseñando a la cámara mis pequeños bocetos para luego desarrollarlos.


Fase de borrador

La fase borrador la hago delante del realizador de una manera rápida, pues luego esos garabatos se pasarán a limpio, pero en esencia será ese boceto rápido convertido en ilustración bien acabada


Cambios

Una vez en el estudio y realizado el trabajo, se envía por mail, o por Wetransfer si es muy pesado. Suele haber correcciones o cambios de opinión que vuelvo a re-dibujar 


Entrega final

La entrega final se produce cuando todas las viñetas, planos y secuencias están ok por el realizador. Ahí acaba mi trabajo, cuando empieza el rodaje y los dibujos se convierten en realidad


Cuando dibujas, ¿sacas tu parte creativa y propones al director? Cuéntanos tu metodología de trabajo

Así es. Siempre estoy creando a tiempo real junto al realizador que descubre cosas en mis propuestas. Cuando se da forma a una idea etérea, surgen nuevas ideas que aprovechamos, también es una cuestión de recursos y oficio. Pongo mucho de mi, de mi visión de estos años en la resolución de los problemas que se vayan presentando, en ocasiones con realizadores muy jóvenes, y no tan jóvenes, suelo implicarme mucho mas allá y sugerir soluciones. Nada como un trabajo en equipo, en el que el ego se disuelve al servicio de un proyecto. Quizá suene como un equipo de fútbol, en el que todos los compañeros crean «ocasiones de gol» para que el éxito ocurra. Sin la labor de un equipo bien interrelacionado el realizador no llegaría a la resolución exitosa.


¿Alguna vez has dibujado algo, sin que el director te lo cuente, y él mismo te dijo: justo eso es lo que yo quería?

Muy a menudo, ya que el realizador suele estar a mil cosas y tomando decisiones importantes y complicadas. Mi misión es ayudarle. Si dibujo o propongo algo que no se me ha pedido, es porque considero que el realizador no ha contemplado las posibilidades de ciertas escenas, o en la explicación gráfica de ciertas acciones para que se entiendan a la primera. Si luego lo propuesto no funciona, o no se considera necesario, pues no pasa nada. Seguimos con el proyecto hasta que el cliente, la productora y la agencia den el OK definitivo.

Marcos Carrasco: Muchas veces hemos hecho milagros con la rapidez y la complejidad de los trabajos. Milagros como los de Fátima, Lourdes o Garabandal…

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